Wednesday, March 04, 2026
Violencia
Tierras raras
Violencia
Adrián Acosta Silva
(Revista Reverso, 02/03/2026)
https://reverso.mx/tierras-raras-violencia/
Los hechos ocurridos el domingo 22 de abril en Jalisco proporcionan una imagen exacta de los límites y potencialidades de la violencia criminal. Mientras autoridades y medios locales y nacionales trataban de explicar atropelladamente los hechos, confusión, temor y ansiedad fueron las emociones que dominaron durante horas las vidas de millones de ciudadanos mientras en calles y carreteras ardían camiones y autos. Balaceras por aquí y por allá, humo por todos lados, hombres encapuchados armados con rifles y pistolas, helicópteros, sirenas, ambulancias y bomberos luchando por apagar los incendios, llamados de las autoridades para guardar la calma. Son algunas de las estampas dominicales de una historia larga y compleja.
La captura y muerte del Mencho es el fin de una trayectoria y el comienzo de otras. Desde hace tiempo las tropas de asalto de las violencias han ocupado el territorio nacional. Secuestros, homicidios, desapariciones de jóvenes, extorsiones, forman parte de las raíces del orden social mexicano desde el auge de la diversificación de las actividades relacionadas con el tráfico de drogas, que desde hace tiempo ya no se reducen sólo a eso.
Entre cenizas, sangre y escombros descansan las causas profundas del fenómeno. Decenas de comentaristas improvisados y profesionales se arrebatan la palabra para ofrecer lamentos, explicaciones y soluciones. El ruido mediático tampoco ayuda a disipar los silencios de la confusión. Las redes de autoridad de la violencia ilegal se confunden con las estructuras de la violencia legítima del Estado. Mesas de seguridad, alertas y códigos rojos se activaron para tratar de contener los efectos de la violencia entre los ciudadanos. No obstante, el lenguaje de los hechos se impuso a la retórica gubernamental, alterando otra vez las rutinas y las certezas de miles de personas. Un virtual toque de queda fue el efecto práctico de la confusión y el miedo.
El contexto, como siempre, importa. El desarrollo de nuevas formas de inteligencia criminal descansa en el uso cotidiano y selectivo de la violencia como recurso e instrumento. El Chapo Guzmán, el Mayo Zambada, el Mencho Oseguera, representan los puntos destacados de los mapas territoriales de la violencia homicida que coloca a las armas, el chantaje y la intimidación como monedas de uso legal en la república mafiosa. Narcos y secuestradores, sicarios y halcones, empresarios fantasmas y comerciantes instantáneos, son las figuras destacadas de la nueva república. La inteligencia política, militar y policíaca ha palidecido frente a la capacidad de penetración de las redes criminales en el orden social cotidiano, donde bestias bifrontes (legalidad/ilegalidad) se mueven con naturalidad entre oficinas federales, estatales y municipales, pero también en las estructuras de la economía y de la vida pública de regiones urbanas y rurales.
Esa historia aguarda por ser relatada adecuadamente, sin moralinas ni actos de fe. Es una historia social pero también una historia política. Entre las tierras raras de las violencias, la configuración de esos relatos esconde los secretos profundos de nuestros dilemas públicos, abismos sociales e incapacidades políticas.
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