Tuesday, February 03, 2026
Alcantarillas
Tierras raras
Alcantarillas
Adrián Acosta Silva
Reverso, 03/02/2026
https://reverso.mx/tierras-raras-alcantarillas/
La nota periodística habla de individuos que entran y salen rutinariamente de las alcantarillas de Guadalajara para buscar objetos de valor entre las aguas pestilentes y los túneles oscuros que habitan las venas profundas de la ciudad. A tientas recogen metales (monedas, herramientas enmohecidas, cuchillos oxidados), que luego limpian y venden por gramo o por kilo a comerciantes de metales y antigüedades que se interesan por esos objetos. Se trata de una actividad literalmente oculta realizada en silencio por los condenados de las tierras raras que habitan las zonas subterráneas de la capital tapatía.
No se sabe con precisión quiénes son, por qué están ahí, ni cuántos de ellos se dedican a esta actividad, pero se intuye que forman parte de la población que cotidianamente duerme y vive de y en la calle: pordioseros, mendigos, marginados, los que vemos todos los días en esquinas y avenidas de la ciudad, pidiendo una moneda a automovilistas y ciudadanos de a pie. Forman el rostro pétreo de la pobreza y la miseria que coexisten con la medianía de muchos y la opulencia de algunos y algunas. Son cristalizaciones individuales de la economía de la pobreza que gobierna la desigualdad mexicana.
Personas que buscan formas de supervivencia en las condiciones de precariedad eterna a la que parecen condenados. Entre aguas negras, cucarachas, ratas y alimañas, buscan esperanzas metálicas que les representen formas de resistencia para sobrevivir el día a día. Una moneda vieja de peso o de veinte centavos, un trapo que puede ser reusado, una herramienta a la que se puede sacar cierta utilidad, son los preciados objetos que significan un pequeño triunfo o una satisfacción minúscula obtenida con sus propias manos en la oscuridad de los drenajes.
Esa actividad sombría forma parte de nuestra propia música de cañerías, aquella de la que hablaba el viejo Bukowski en sus relatos. Personajes en búsqueda de cosas de algún valor entre las aguas turbias que corren por debajo de calles y edificios, en ambientes sórdidos e invisibles para la mayoría. Son pequeñas tribus de excluidos, alcohólicos, drogadictos, inmigrantes, individuos que por circunstancias propias o ajenas deambulan en penumbras por los pasajes profundos de Guadalajara.
Vivir en los sótanos urbanos como estrategia, refugio y dormitorio. Derivación de la palabra árabe Al-qantarah (que significa “pequeño acueducto subterráneo”), las alcantarillas son sitios que han servido de inspiración para cantantes, escritores y poetas, como metáforas de la vida entre lugares que acumulan nuestros deshechos. Y, sin embargo, ahí transcurren las vidas de individuos que representan nuestra memoria del subsuelo, personas que configuran la materia prima de cualquier antropología de la miseria. Entre su soledad y sus necesidades, protagonizan lo que ocurre en los sitios que nadie quiere voltear a ver, escuchando en la oscuridad los ecos apagados de la música de las cloacas.
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