Thursday, August 13, 2026
Grietas en la oscuridad
Diario de incertidumbres
Luego del examen: grietas en la oscuridad
Adrián Acosta Silva
(Campus Milenio, 13/08/2026)
https://suplementocampus.com/luego-del-examen-grietas-en-la-oscuridad/
La crisis activada por los resultados de examen de admisión en la UNAM tiene múltiples lecturas técnicas y políticas. Muchos especialistas han señalado las fallas en la supervisión y las complejidades asociadas al ejercicio de las miles de pruebas virtuales que aplicó la Nacional para el proceso de admisión, que apuntan hacia una complicada combinación de debilidades técnicas en el diseño, vigilancia y supervisión de la prueba, con las limitaciones y estrategias utilizadas por decenas de aspirantes para burlar los dispositivos de control y responder a los reactivos con ayuda de herramientas de inteligencia artificial, acordeones bajados de la nube, o asesorías de terceros presenciales o remotos.
La creación de una comisión de especialistas convocada por el Rector Lomelí para enfrentar la crisis fue una respuesta institucional rápida y adecuada para enfrentarla, y una clara señal de la autonomía de la universidad para gestionar sus problemas institucionales. La credibilidad y el prestigio de la UNAM estaba en entredicho. En pocos días, la Comisión cumplió su encargo y, como se sabe, recomendó la aplicación de una “prueba de control” de carácter presencial a más de 50 mil aspirantes, lo que provocó, como era de esperarse, diversas reacciones entre las y los jóvenes que presentaron su prueba virtual. Las causas y el origen de los fallos en el examen masivo aún están por esclarecerse.
Los efectos de la crisis tuvieron repercusiones internas. La secretaria general de la UNAM presentó su renuncia, y el contrato con la empresa Territorium Life (responsable del diseño y validación de la prueba) fue cancelado, y se han anunciado varias auditorías para establecer que sucedió con el sistema empleado por esa empresa. A pesar de la pertinencia, velocidad, contundencia y fuerza pública de estas decisiones, la imagen de la Nacional quedó dañada, y el impacto de las limitaciones y efectos no deseados de las pruebas robóticas en los procesos educativos quedó marcado en la memoria de medios y redes. En las próximas semanas, las lecciones, debates y reflexiones derivadas de los hechos, seguramente alimentarán nuevas perspectivas sobre las potencialidades y limitaciones de la aplicación de las herramientas virtuales en las políticas institucionales asociadas a la educación superior.
Para no pocos críticos habituales de las universidades públicas, el hecho mostró las debilidades institucionales para prevenir comportamientos anómalos de estudiantes, directivos y profesores. Para otros, los déficits éticos de las conductas tramposas de algunos aspirantes a ingresar a las carreras más prestigiadas de la UNAM (medicina, derecho, contaduría) son producto del deterioro de la cultura cívica y del sistema educativo nacional. Para algunos más, las pruebas son mecanismos injustificables de exclusión deliberada de los sectores más pobres y vulnerables de los jóvenes mexicanos para el acceso a las universidades públicas. Es curioso, o paradójico, que, desde las derechas privatizadoras hasta las izquierdas populistas, la UNAM y las universidades públicas autónomas en general son, han sido y seguramente seguirán siendo objeto de críticas y descalificaciones por sus procesos, estructuras y resultados. No obstante, el desarrollo de políticas de admisión que combinen exigencias basadas en puntajes y méritos académicos de los aspirantes, con los deseos de las y los jóvenes, y con capacidades institucionales objetivas en términos de suficiencia y calidad para seleccionar a los aspirantes, es siempre una ecuación complicada para distribuir suficientes oportunidades en las diversas disciplinas profesionales, y exige la renovación de herramientas virtuales y controles presenciales que permitan establecer con claridad la gestión de las miles de solicitudes que cada año se realizan en el ingreso a las universidades públicas federales y estatales.
Lo que puede advertirse en el centro de la tormenta mediática, técnica y política desatada por el examen de admisión, es la tensión entre el ejercicio de la autonomía universitaria en situaciones de conflicto y crisis, y la heteronomía deseada por actores internos y externos a la UNAM. Las crónicas debilidades presupuestales, el escepticismo de las elites de derechas e izquierdas (tradicionales y emergentes) sobre la racionalidad autonómica universitaria, o las descalificaciones sobre cualquier intento de reforma universitaria impulsada por sus autoridades con las limitaciones, ambigüedades y fortalezas propias del gobierno colegiado que caracteriza la autonomía de la universidad, sean utilizadas para descalificar y denostar la imagen y las prácticas universitarias.
Las acusaciones de “sistema enfermo”, “corrupción acumulada”, “elitismo disfrazado”, “burocracia irreformable” se han multiplicado en el paisaje mediático de estos días agitados dentro y fuera de la UNAM, y se han replicado con diversa fuerza e intensidad en los campus de las universidades públicas autónomas federales y de los estados. Hoy como ayer, rudos y técnicos reaparecen en la arena del debate universitario, poblando el escenario de lenguajes, símbolos y acciones que colocan en el centro la discusión sobre la naturaleza misma de la autonomía universitaria en tiempos de cólera.
Como en otras ocasiones, la “crisis de las pruebas” es uno más de los episodios institucionales que enfrenta la UNAM en su historia reciente. La reflexión, el debate crítico, la revisión y ajuste de políticas y acciones institucionales propias de un gobierno colegiado son las herramientas más poderosas de la autonomía universitaria contemporánea para gestionar sus crisis. Resistir los embates ideológicos, los rencores políticos y los escepticismos acumulados en sus entornos, es el desafío fundamental de la UNAM y las universidades públicas para defenderse de sus enemigos. Para quienes afirman que la inteligencia artificial es un lugar sin límites, el episodio de crisis es una oportunidad valiosa sobre los aprendizajes institucionales que se pueden (y deben) extraer en torno las limitaciones prácticas y los efectos perversos y no deseados de la inteligencia artificial aplicada a los procesos educativos universitarios. Son imágenes de grietas en la oscuridad, pequeños espacios donde siempre se puede filtrar la luz.
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