Thursday, November 28, 2024

Universidades en tiempos difíciles

Diario de incertidumbres Universidades en tiempo difíciles: las sombras de Pedro Krotsch Adrián Acosta Silva (Campus Milenio, 28/11/2024) https://suplementocampus.com/universidades-en-tiempo-dificiles-las-sombras-de-pedro-krotsch/ Hace unos días, del 13 al 15 de noviembre, se celebró en la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina, el IX Encuentro nacional y VI Latinoamericano La universidad como objeto de investigación. Ahí, alrededor de 800 académicos y académicas de diversas universidades argentinas, chilenas, uruguayas, peruanas y mexicanas nos reunimos para conversar sobre los muchos temas que habitan el quehacer docente e investigativo de las universidades contemporáneas, en el contexto de las enormes incertidumbres, presiones y exigencias que caracterizan los entornos sociopolíticos e intelectuales locales, nacionales y regionales desde comienzos de la tercera década del siglo XXI. El Encuentro fue a la vez un ejercicio de reflexión, balance y celebración. Se trataba de recordar los 75 años de la promulgación de la gratuidad universitaria argentina (ocurrida en 1949), de celebrar los 40 años de la normalidad democrática luego de la amarga experiencia de la dictadura militar (1984), y de los 30 años de una revista pionera en reconocer a la universidad como objeto de investigación (Pensamiento universitario, cuyo primer número apareció en 1993). Además, el evento se asumió como una expresión de resistencia y rebeldía contra las críticas, amagos y amenazas que el gobierno del actual presidente argentino Milei ha lanzado contra las universidades públicas de su país. Organizado por seis universidades nacionales argentinas y el equipo editorial de la revista Pensamiento Universitario, el evento fue también dedicado a la memoria del destacado sociólogo argentino Pedro Krotsch (1942-2009), quien fue reconocido como uno de los principales impulsores de los estudios relacionados con la universidad como objeto de investigación, convencido del relativo abandono que las ciencias sociales habían acumulado en América Latina sobre la especial complejidad de las universidades de la región. Krotsch, quien fuera exiliado en Brasil y en México durante la época de la dictadura, desarrolló un interés especial sobre los estudios sociológicos de la universidad y de las políticas universitarias justamente en México (se asumía luego de su experiencia mexicana como un orgulloso argenmex), y fue quien organizó el primer Encuentro en 1995 en la Universidad de Buenos Aires, y fue también fundador de la revista Pensamiento… un par de años antes. La herencia intelectual y académica de Krotsch estuvo flotando en el ánimo del encuentro. Temas como el cambio institucional, el análisis de las políticas universitarias, las relaciones de las universidad con sus entornos, el estudio de los rasgos de la diversidad de sus principales actores (estudiantes, profesorado), el análisis de las relaciones entre la gobernabilidad y la evaluación institucional, los nuevos enfoques sobre la calidad de las universidades, o los giros en los modos de regulación pública sobre el desempeño universitario, contribuyeron a imprimir densidad conceptual y analítica a las nuevas dimensiones de la complejidad de la universidad en los tiempos de la postpandemia, el ascenso de los neopopulismos políticos, y la irrupción de las nuevas tecnologías digitales, expresadas en recursos didácticos, herramientas, algoritmos y plataformas educativas que han modificado las prácticas de enseñanza, aprendizaje e investigación en los campus universitarios. Esos temas, entre otros, nutrieron la agenda del evento y permitieron un ejercicio de reconocimiento sobre la necesidad de explorar con mayor detalle y profundidad los procesos que desde hace tiempo se desarrollan en los diferentes contextos universitarios nacionales y subnacionales en América Latina. También fortalecieron la idea “krotschiana” de relacionar la producción del conocimiento académico sobre la universidad con el diseño y ejecución de políticas institucionales y nacionales que incidan en el mejoramiento de las funciones universitarias de docencia, investigación y vinculación con los entornos locales, colocando en el centro el reconocimiento del valor público de las universidades en las sociedades nacionales. Algunos de los participantes juraron haber visto la figura de Krotsch deambulando por los pasillos y aulas del edificio Karakachoff de la UNLP, ubicado en el centro de esa hermosa ciudad. En esos espacios académicos, las pálidas sombras de quien fuera director del Instituto Gino Germani de la UBA y miembro de la Comisión Nacional para la Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), se filtraban entre las intensas discusiones que se desarrollaron en el evento, animadas por la curiosidad académica, el interés, las preocupaciones y preguntas sobre el quehacer universitario. Después de todo, pensar a la universidad consiste en un esfuerzo intelectual sistemático, orientado a la formulación de preguntas, hipótesis y búsqueda de explicaciones, a la identificación y discusión de nuevos enfoques teóricos y perspectivas analíticas, de señalar los vacíos y déficits de conocimiento e información sobre las funciones e impactos de las universidades entre sus comunidades y entornos sociales, o las preocupaciones académicas sobre las nuevas políticas que amenazan no sólo la autonomía política e intelectual de las universidades latinoamericanas sino también su propia legitimidad social. El saldo del evento fue un renovado interés y compromiso por continuar los estudios y discusiones sobre la pertinencia de las universidades en las sociedades contemporáneas latinoamericanas. No cejar en el empeño de seguir insistiendo en la importancia de la universidad en contextos donde el endurecimiento de las desigualdades sociales, la emergencia de nuevos autoritarismos políticos, o la experiencia de los modos de gestión de las economías, han modificado las relaciones entre el poder del estado, el poder del mercado y el poder académico. (Para los interesados en revisar las aportaciones de Krotsch sobre la universidad se puede consultar una reciente compilación de algunos de sus textos emblemáticos, editada por CLACSO: https://bibliotecarepositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/251631/1/Pensar-la-Universidad.pdf. Asimismo, vale la pena revisar el número de aniversario de la revista Pensamiento Universitario: https://www.pensamientouniversitario.com.ar/)

Friday, November 15, 2024

Rectorias universitarias: poder y representación

Diario de incertidumbres Rectorías universitarias: el poder y sus representaciones Adrián Acosta Silva A la memoria de Humberto Muñoz (Campus-Milenio, 14/11/2024) https://suplementocampus.com/rectorias-universitarias-el-poder-y-sus-representaciones/ El próximo 22 de noviembre el Consejo General Universitario de la Universidad de Guadalajara se reunirá para tomar una decisión estratégica sobre el futuro de la institución. Se trata de la elección del rector o rectora que representará a la U de G durante los próximos seis años (2025-2031). Al igual que todas las universidades públicas, la autonomía política de la institución se expresa en la facultad de autogobernarse, es decir, de seleccionar a sus propias autoridades y de establecer los métodos y procedimientos que considere adecuados para garantizar la estabilidad, la cohesión y el funcionamiento de las tareas sustantivas universitarias de docencia, investigación, extensión y difusión. Todas las universidades combinan mecanismos formales e informales para la construcción de la legitimidad del máximo órgano unipersonal de representación de sus comunidades. Después de todo, las rectorías son espacios de poder institucional, desde los cuales se impulsan proyectos de desarrollo universitario y se gestionan múltiples asuntos cotidianos y estratégicos de la vida universitaria. En el caso de la U de G, una larga historia acompaña la construcción de esos liderazgos, sus redes de apoyo y expresiones políticas, y sus peculiares formas de legitimación antes, durante y después de los períodos sexenales. La historia reciente tiene que ver con la influencia del “padillismo“ en la compleja estructuración de las relaciones políticas universitarias. Como es conocido, la figura del exrector Raúl Padilla López influyó en el impulso a una reforma institucional que cambió de manera significativa a la U de G durante poco más de tres décadas (1989-2023) y, hasta su sorpresivo fallecimiento en abril del año pasado, las reglas de la elección de su máxima autoridad de representación se mantuvieron estables y básicamente sin conflictos. Con su muerte, se pensaba que podría desatarse una crisis política en la universidad por la disputa del poder institucional. Sin embargo, ello no ha ocurrido así. El proceso electoral de un nuevo rector o rectora ha transcurrido sin incidentes, de acuerdo con los usos y costumbres heredadas desde la era padillista. La renovación del consejo general universitario en octubre pasado, donde fueron electos por votación de sus respectivas comunidades los representantes estudiantiles y académicos de los 19 centros universitarios regionales y temáticos de la Red universitaria de la U de G, más los representantes del sistema de educación media superior de la propia universidad, junto con. la permanencia exoficio de los rectores y directores de división de los centros en el CGU, fueron el paso previo para organizar la fase crítica de la elección rectoral. Los 193 consejeros tienen una representación proporcional de los diversos sectores universitarios: un tercio son estudiantes, otro tercio son académicos y uno más son directivos universitarios. También se incluyen los representantes de los sindicatos académico y administrativo de la U de G. Este proceso electoral previo y la configuración resultante es la clave para entender cómo funciona la política universitaria, pues es la expresión de la capacidad de los liderazgos universitarios y sus redes políticas para impulsar las candidaturas de los consejeros estudiantiles, académicos y funcionarios que integran el CGU, y que influirán en la decisión de nombrar a un nuevo rector o rectora. Bajo estas reglas, el CGU expidió a finales de octubre la convocatoria para la elección de “la persona titular” de la rectoría general durante el período 2025-2031. Inicialmente, expresaron sus intenciones de buscar la rectoría universitaria nueve interesados, pero al final solo se inscribieron cinco: tres mujeres y dos hombres. Todas y todos ellos cuentan con los requisitos establecidos, y los perfiles de capacidad y experiencia universitaria considerados. Además (y aquí está la otra clave del proceso), contaron con el apoyo de las firmas de apoyo de por lo menos el 15% de los consejeros universitarios. Lo que sigue es que durante esta semana cada candidato y candidata deberá exponer su proyecto de trabajo al pleno del CGU, y el 22 de noviembre habrá una sesión especial para someter a votación las candidaturas registradas. Estas formalidades procedimentales no son menores ni sencillas. Reflejan un arduo, probado y prolongado proceso para garantizar la gobernabilidad institucional, la cohesión política de los liderazgos surgidos en la era del padillismo, y evitar los riesgos de intromisiones indeseables y potencialmente desestabilizadoras. En contextos caracterizados por la continuidad de los oficialismos nacional (Morena) y estatal (Movimiento Ciudadano), los liderazgos universitarios han asentado los códigos de sus relaciones políticas. Ello forma parte del ejercicio de la autonomía política universitaria como uno de los componentes sustantivos de las universidades públicas, más allá de estar de acuerdo o no en los métodos de elección o en el perfil de los liderazgos universitarios tapatíos realmente existentes. En estas condiciones, las candidatas y los candidatos a ocupar las oficinas de la rectoría universitaria son la expresión más o menos fiel de las redes políticas y académicas que están en la base del orden institucional de la U de G. Todos son o han sido rectores o rectoras de centros universitarios, poseen estudios de posgrado o grado doctoral, algunos son miembros del SNII, son directivos de primer nivel de la administración central en varios períodos previos, o han desarrollado en distintos momentos trayectorias importantes en sus respectivos campos disciplinarios o en puestos públicos a nivel estatal o federal. Durante este proceso electoral, los liderazgos y sus redes en el CGU se movilizan intensamente para establecer alianzas y compromisos políticos para orientar el sentido de sus votos. Pero no pocas señales apuntan hacia la posibilidad de que una mujer sea la primera rectora universitaria en la historia de la U de G, lo que coincidiría justamente con la celebración de los primeros 100 años de la refundación de la universidad el próximo año. ¿Esto representaría un cambio significativo en la estructura de las relaciones políticas, los liderazgos y las redes del poder universitario? Eso es lo que estaría por verse.